Narrado por Myra
Aria se tambalea.
Por un segundo no entiendo qué está pasando.
Hasta que veo la mancha roja expandiéndose en su pierna.
—¡Ah…! —se queja, cayendo de rodillas—. ¡Maldición!
Corro hacia ella.
—¿Qué fue eso?
—Bala… —aprieta los dientes—. De plata.
Mi corazón se congela.
La plata.
Lo leí en los libros con Finn: veneno para los lobos. Lento, ardiente, mortal.
—No… no puede ser —murmuro, ya en modo enfermera—. Aguanta.
Me quito la blusa sin pensarlo, me quedo solo con la prenda inte