Narrado por Myra
Apenas abro los ojos, Brenna casi salta sobre mí con una sonrisa demasiado brillante para mi nivel de pánico.
—¡Buenos días, mi Luna! —canta, entrando con una bandeja enorme—. El Alfa ordenó que te llevara el desayuno a la habitación. Pan dulce, frutas, miel, té de hierbas…
—Brenna, no hacía falta— murmuro, sentándome.
Ella ríe suavemente.
—Son órdenes del Alfa.
Me detengo.
—¿Órdenes?
—Claro —asiente—. Él quiere que estés bien atendida… dice que eres lo más importante para él.