Narrado por Myra
Apenas abro los ojos, Brenna casi salta sobre mí con una sonrisa demasiado brillante para mi nivel de pánico.
—¡Buenos días, mi Luna! —canta, entrando con una bandeja enorme—. El Alfa ordenó que te llevara el desayuno a la habitación. Pan dulce, frutas, miel, té de hierbas…
—Brenna, no hacía falta— murmuro, sentándome.
Ella ríe suavemente.
—Son órdenes del Alfa.
Me detengo.
—¿Órdenes?
—Claro —asiente—. Él quiere que estés bien atendida… dice que eres lo más importante para él.
Mi corazón tropieza.
Se calienta.
Se quiebra.
Porque no es a mí a quien quiere proteger.
Es a Selara.
A la Luna que no soy.
Brenna deja la bandeja y se acerca con decisión.
—Voy a prepararte un baño —dice—. Y después te ayudaré a vestirte.
—No es necesario tanto, de verdad…
—Mi Luna —dice con un tono más firme del que esperaba—. El Alfa te ama demasiado. Protegerte para él es como proteger su propia vida.
Trago saliva.
¿Qué se siente ser amada así?
¿Qué se siente ser cuidada?
Yo nunca lo s