Morgana
Lo veo acercarse a mí, su rostro marcado por una lucha interior, sus ojos llenos de determinación, pero también de vulnerabilidad. Lucian siempre ha tenido esa dualidad, esa fuerza silenciosa que oculta abismos insospechados. Hoy, todo es diferente. Sus pasos, aunque vacilantes, llevan consigo una convicción que nunca antes había visto en él.
Lucian... El murmullo que dejo escapar parece frágil en el tumulto que nos rodea. Sin embargo, cada sílaba es una oración, una súplica silenciosa. No tienes que cargar con todo esto solo.
Se detiene justo frente a mí, su mirada cruzando la mía con una intensidad que nunca había imaginado. Ha cambiado. Lo siento, en cada fibra de su ser. Ya no es el Lucian huidizo y roto que conocí. No es el mismo hombre que tenía miedo de sus propias sombras. No, es alguien más. Alguien que ha aceptado enfrentar su propia verdad, que está dispuesto a todo para un futuro que elige esta vez.
Tú... siempre me has visto, Morgana. Su voz es baja, pero hay una