Lucian
Aprieto los puños, el suelo tiembla bajo mis pies como una advertencia. Cada vibración me atraviesa, me sacude, debilitando mi resolución. Ya no hay lugar para la duda, ya no hay lugar para los arrepentimientos. La verdad que hemos intentado huir, que hemos buscado comprender, ahora se alza ante nosotros, en forma de una prueba final. El mar a lo lejos se desata, las olas elevándose alto en el cielo, como si el océano mismo estuviera atrapado en una furia. Y a nuestro alrededor, el mundo se fractura.
¿Qué está pasando, Lucian? La voz de Morgane, teñida de miedo, resuena en el aire pesado. Se acerca a mí, y siento el calor de su presencia, un anclaje frágil en esta realidad que se descompone a cada segundo.
La miro, pero no tengo una respuesta inmediata. Todo se ha vuelto borroso, confuso. El tiempo y el espacio parecen desmoronarse, como una tela de araña cuyos hilos se desintegran lentamente. Y en el corazón de este caos, una silueta emerge. Una silueta familiar, pero deformad