Lucian
La escena frente a mí es una verdadera pesadilla. Morgane, el ser que he jurado proteger, sufre en un silencio desgarrador. Sus ojos, ahora borrosos, me miran, como si quisieran decirme algo, pero ningún sonido atraviesa sus labios. Su cuerpo, lentamente absorbido por las tinieblas, parece disolverse, volviéndose cada vez más etéreo. Siento el sufrimiento que ella soporta, pero soy incapaz de aliviarlo.
Los Guardianes, por su parte, permanecen inmóviles, como si estuvieran satisfechos co