Lucian
La escena frente a mí es una verdadera pesadilla. Morgane, el ser que he jurado proteger, sufre en un silencio desgarrador. Sus ojos, ahora borrosos, me miran, como si quisieran decirme algo, pero ningún sonido atraviesa sus labios. Su cuerpo, lentamente absorbido por las tinieblas, parece disolverse, volviéndose cada vez más etéreo. Siento el sufrimiento que ella soporta, pero soy incapaz de aliviarlo.
Los Guardianes, por su parte, permanecen inmóviles, como si estuvieran satisfechos con el espectáculo. Lo que siento por ellos es mucho más que odio. Han tomado la forma de mis peores terrores, pero ahora veo con claridad. No son enemigos físicos. No. Son más que eso. Son representaciones de lo que todos tememos, encarnaciones de nuestras peores dudas y nuestras más grandes pérdidas.
¿Ves, Lucian? La voz del Guardián resuena en el aire, un eco funesto. El precio de este ritual es mucho mayor de lo que podrías imaginar. La vida de Morgane no es más que una parte del precio. Si re