Morgana
El aire es pesado, casi sofocante. La oscuridad que nos había rodeado ahora se ha disipado, pero deja atrás una huella, una marca invisible que parece pesar sobre nuestros hombros. Las sombras ya no están, pero aún resuenan en mi mente. Su susurro, sus promesas de destrucción, me atormentan. Pero no es lo único que me invade.
Mi cuerpo está cansado. Cada músculo, cada hueso, cada parte de mi piel lleva la marca de esta batalla. He rechazado lo invisible, he enfrentado lo desconocido, pe