Lucian
El viento frío me asalta, pero no logra apagar el calor que arde en mí. Cada paso sobre este suelo polvoriento me recuerda la pesadez de la carga que todos llevamos. Las calles de la ciudad abandonada ante nosotros están desiertas, como congeladas en el tiempo, como si el mundo mismo hubiera decidido suspender su aliento esperando algo terrible.
La Ciudad de las Sombras, decían. Un lugar donde la luz nunca penetra, donde los secretos de los ancestros se ocultan en los callejones oscuros