La noche cae sobre la mansión, y mi esposa se dirige al comedor para cenar, dejándome solo en la habitación. Espero pacientemente a que regrese, pero pasan las horas y no aparece. Me empiezo a sentir inquieto y decido ir en su búsqueda.
Después de preguntar a algunos sirvientes, descubro que se encuentra en la habitación que le asignaron cuando llegó a la mansión. Me dirijo allí, y al entrar, la encuentro sentada en la cama, con una expresión de enojo en su rostro.
—¿Qué haces aquí? —le pregunt