Abro los ojos y el primer sonido que escucho es el trinar de los pájaros en el exterior. La luz del sol se filtra por las rendijas de la ventana, pintando franjas doradas en el suelo de piedra. El hueco a mi lado en la cama está vacío y aún tibio. Me levanto, mi cuerpo se mueve por inercia, el corazón ya agitado por la ausencia.
No hay tiempo para dudas. Ya sé lo que esto significa. Sé que mis hermanos se preparan para partir en la misión que les ha sido encomendada.
Me pongo de pie, mis pies d