Sigo a mi esposo, el Alfa, sin saber qué sucede. Pero no puedo evitar admirar su espalda, la forma en que camina con autoridad y confianza. La manera en que se mueve es casi hipnótica, como si cada paso que da fuera una declaración de poder y control.
Me fijo en la forma en que sus hombros se tensan ligeramente bajo su túnica, y en la manera en que su cabello oscuro se mueve con cada paso. Su presencia es imponente, y puedo sentir la energía que emana de él.
No sé qué está pasando, pero sé que