Frente al mar, huelo la sal que hay en el ambiente, y pienso que mis heridas ya han cicatrizado completamente gracias a ella. Sé que Luis ha tenido bastante que ver en este cambio en mí.
Todavía no me he podido olvidar del todo de Nacho, pero el dolor ya se ha disipado, lo estoy olvidando poco a poco y, el calor de los ojos enamorados de Luis, me ayudan a pasar página, y a replantearme mi vida de nuevo. Lejos del alcohol, lejos de Nacho y de Luz, lejos de todo lo que significa negativo para mí.