El helicóptero surcaba los cielos, alejándose del complejo como una sombra que se desvanecía en la niebla. Leo, exhausto, recostado en el asiento, no podía dejar de pensar en las implicaciones de lo que había hecho. El peso de los datos que llevaba con él era más grande que cualquier tesoro. Sabía que había cruzado una línea de no retorno y que ahora el mundo entero pondría su mirada sobre él. Pero lo que más lo inquietaba no eran las consecuencias de su misión, sino la creciente sensación de q