La sensación de urgencia seguía latente, como una presión constante en el pecho. El equipo de Sofía había logrado el acceso al núcleo de la información, pero ahora tenían que huir antes de ser atrapados. La operación que había comenzado como un infiltración sigilosa se había transformado en una carrera contrarreloj, un juego de vida o muerte.
Clara y Leo encabezaban la retirada, deslizándose por los pasillos de la corporación con rapidez, pero siempre alertas a cada sombra que se cruzaba en su