El comedor privado del ala oeste resplandecía con la luz de docenas de velas. A diferencia del Gran Salón, este espacio más íntimo estaba diseñado para conversaciones que no debían escapar de sus paredes. Liria observó los tapices que cubrían cada rincón, absorbiendo sonidos y secretos por igual.
Caelan presidía la mesa rectangular desde un extremo, con Liria a su derecha. Frente a ella, Evran sonreía con esa expresión indescifrable que había perfeccionado a lo largo de los años. Solo cuatro pe