—¡Pegúese a la pared, señora!
Marco disparó su arma hacia los destellos de los proyectiles que, hace un momento, estuvieron a punto de herir brutalmente a Elena. Los fogonazos iluminaron el pasillo por un instante, revelando tenuemente a cinco figuras vestidas de negro y con los rostros cubiertos por máscaras tácticas.
Marco logró neutralizar a uno de ellos, pero la abrumadora superioridad numérica de los enemigos los mantenía acorralados.
—¡Marco, estamos rodeados! —gritó Elena en medio del es