La sala de seguridad de la mansión era un búnker de cristal y acero, bañado por el resplandor azul de decenas de monitores que parpadeaban con alertas críticas. Eric estaba solo, con los dedos suspendidos sobre la consola principal. En la pantalla frente a él, la imagen era devastadora: Elliot estaba atrapado en el ala este, golpeando un cristal blindado mientras el sistema de ventilación empezaba a bombear nitrógeno para sofocar cualquier presencia de vida.
Eric sentía que el aire también se l