La noche cayó sobre la ciudad y Sofía, agotada pero satisfecha, se quedó sola en su nueva oficina. Elliot se había ido a una cena de negocios, o eso creía ella. Movida por una curiosidad que la quemaba por dentro, Sofía se acercó al despacho de Elliot. La puerta estaba abierta.
Recordó la revelación de que Elliot había sido el inversor secreto de Eric. ¿Por qué él? ¿Por qué gastar medio millón de dólares en un novato como Eric?
Empezó a revisar los estantes de libros de Elliot, buscando algo qu