70. Cazadores en la niebla.
Nos alejamos sin mirar atrás.
El bosque nos engulle con su manto de sombras y silencio, pero el eco de lo que dejamos atrás sigue vibrando en el aire, como un aullido contenido. La manada ya no es nuestro refugio, sino nuestra sentencia.
Rita camina a mi lado, su respiración entrecortada, pero sus pasos firmes. No se ha quejado ni una sola vez, pero sé que está agotada. Todos lo estamos.
La luna se alza sobre nosotros, una esfera pálida que proyecta sombras distorsionadas entre los árboles. Nos