69. Tomar aire.
El campamento es un caos.
Gritos. Gruñidos. Miradas afiladas como cuchillos.
Los lobos se dividen en dos grupos, como un río que se parte en dos direcciones. Unos se colocan a mi lado, instintivamente, con la lealtad reflejada en sus posturas tensas. Otros rodean a Natan, listos para lanzarse sobre mí con la primera orden.
Rita sigue detrás de mí. Puedo oír su respiración entrecortada. No me atrevo a girarme para mirarla, no ahora. No cuando un solo movimiento en falso podría sellar nuestro des