28. El peso del destino.
El aire de la noche estaba más frío de lo que recordaba, y por un momento, sentí que cada paso que daba me acercaba al abismo. Al abrir la puerta, sentí la mirada de Rita clavada en mi espalda. El silencio en la casa era ensordecedor, como si el mundo entero estuviera conteniendo la respiración, esperando a ver qué haría.
Aún podía oír la voz de Deter resonando en mi cabeza, las palabras pesadas sobre lo que se avecinaba. "Hay algo más, Luke." Aquella frase me atormentaba, pero no tenía tiempo