Kate susurró su nombre, mientras cerraba los ojos para sentir su tacto, Bastien quedó sin palabras, su gran secreto había sido descubierto.
—Ya lo sabes —Bastien susurró, bajando la mirada.
—¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué no me buscaste? ¿Sabes lo mucho que te he extrañado estos años?
—Kitty, yo…
—Yo nada… ¿Por qué no me buscaste, Bastien?
—Te busqué, apenas pude te busqué y te vi salir de tu casa, tan linda y dulce como siempre, no me podía presentar frente a ti y decirte: hola, Kitty, soy