ADELINE DE FILIPPI
Entré a mi oficina dejando el bolso sobre el escritorio. Aún era temprano, y ya necesitaba café. La semana había estado tranquila, excepto por la fiesta de Tía Ella, un Lucien extremadamente Celoso y ardiente que aprovechó este fin de semana sin Anny para demostrarme cuanto me ama, y cuanto lo amo yo a él. Creo que ponerlo celoso me gustó, y mucho, verlo con ese fuego me dejó deseando más.
Al abrir la puerta de mi oficina, me lo encontré ahí.
Silvano.
Sentado con toda la tranq