LUCIEN MORETTI
Me quedé parado en medio del despacho, mirando la puerta cerrarse tras Marie.
No intenté detenerla. No supe qué decir.
Mis propias palabras me habían dejado sin herramientas.
"Ganaste", me había dicho.
Como si esto hubiera sido una maldita competencia.
Como si no entendiera que solo intentaba protegerla…
O quizás sí lo entendía. Y por eso dolía tanto.
—¿Qué hiciste? —preguntó esa vocecita de mi conciencia, esa que rara vez aparece e intento ignorar.
Luego sentí la puerta abrirse,