Mi muñequita de porcelana.
LUCCA MORETTI
Apenas la vi en el hall, al lado de Kate, sentí que volvía a respirar. El aire me llenó los pulmones de golpe, como si hubiera estado ahogándome desde el momento en que subí a ese avión con Bastien en medio de la noche. Nuestro viaje fue de urgencia, un movimiento frío y calculado, pero sin ella… cada kilómetro se sintió como una condena.
Mi último beso antes de irme había sido largo, sí, pero insuficiente. No hay despedida suficiente cuando se trata de mi Ara. La extrañaba como s