ADELINE DE FILIPPI
Habían pasado dos días desde el cumpleaños de mis hermanos, y aunque el confeti ya había sido barrido y los globos pinchados, todavía quedaba pastel en la nevera… y pendientes laborales en mi bandeja de entrada. Entre ellos, un correo de Silvano preguntando sobre unos contratos y proyectos que debíamos revisar con urgencia.
Pensé en responderle por escrito, pero me pareció mejor hacer una videollamada y dejar todo resuelto de una vez.
—Silvano, ¿tienes los papeles a mano? —es