JOSH MEDICCI
Terminé de almorzar con Damian y Román, sin muchas ganas de volver al trabajo. La mañana había sido larga, pelear con Marie porque quería irse a meter a un nido de ratas y yo no la dejé me había dejado agotado, y el calor no ayudaba. Me dolía el cuello, los músculos me ardían, y solo quería acostarme cinco minutos antes de seguir con la rutina infernal. Caminé hasta la casa donde solíamos cambiarnos y descansar. Estaba vacía. y las cortinas cerradas. Perfecto.
Tiré mis botas a un