Durmiendo bajo las estrellas.
ADELINE DE FILIPPI
La hamaca se mecía lentamente bajo el cielo estrellado. El crujido de la cuerda, el canto de los grillos y la tibieza de su cuerpo junto al mío hacían que todo se sintiera... demasiado real. Mis pensamientos estaban revueltos, y aunque trataba de calmarme, el calor que sentía dentro no desaparecía.
Lucien mantenía los ojos cerrados, su respiración empezaba a recuperar la calma, pero su mano seguía en mi espalda, acariciando lentamente, como si mi piel le diera paz. Me sentía