LUCIEN MORETTI
Volver a casa después de una semana en Barcelona con Addy era como recuperar el aliento.
Ella dormía en mis brazos en el jet privado, y sí, me había aburrido de pedirle a la tía Moira su jet, así que compré el mío. Ahora podría llevar a Addy a donde quisiera.
Esa ciudad nos había gustado y unido más de lo que esperaba, sin contar que nos llevamos una grata sorpresa: un nuevo primo para Addy.
Asher… ese chico era un espejo viviente de tío Bastien, pero también un aliado inesperado