Diablo 👿
Salimos del restaurante ya era más de una de la madrugada. El ambiente entre nosotros estaba ligero, pero cargado de tensión. Ella se reía de todo, con ese vestido pegado al cuerpo, y yo solo pensaba en arrancarlo.
Entré en el coche, ella a mi lado, echándose el cabello hacia un lado y mirándome con esos ojos que sabían el poder que tenían.
—¿Te vas a quedar mirándome así hasta cuándo? —preguntó Luna.
—Hasta que te arranque ese vestido —respondí.
Ella rió, cruzó las piernas y mordió