Luna
El agua caliente golpeaba mi cuerpo, pero parecía no calentar nada por dentro. Yo estaba allí, sentada en el suelo de la ducha, con las rodillas encogidas y el rostro enterrado entre ellas. Lloraba en silencio. Solo dejaba que fluyera. Todo. Rabia, dolor, vergüenza, cansancio. El vídeo, la discusión, sus palabras, todas pegadas en mi cabeza como astillas.
No lo oí cuando se acercó. Solo noté cuando la puerta del baño se abrió despacio, y él entró. Ya se había duchado, vestía una camisa neg