Diablo 👿
Me quedé quieto por unos segundos, observándola sentada en el borde de la cama, la cabeza baja, los dedos moviéndose nerviosos sobre la tela del short. Luna siempre tuvo esa postura de quien no se deja derribar. De quien aguanta cualquier golpe. Pero ahora… estaba destruida. Y ni siquiera intentó esconderlo.
Di dos pasos hacia ella.
—¿Te quedó bien la ropa? —pregunté.
Ella asintió con la cabeza, sin levantar el rostro. La voz no le salió.
Me quedé un segundo más en silencio.
—Pasé por