Diablo
Yo ni siquiera quería ir a esa fiesta. Odio el bullicio, odio los flashes, odio a los niñitos ricos creyéndose algo por ahí. Pero el gerente de la filial me llamó, dijo que iban a haber unos locos creídos intentando infiltrar competidores en el evento. Y eso no lo permito.
Llegué con Fiera y otros dos guardias. Pasé directo, sin mirar a los lados, gorra baja, cadena en el cuello. Quien me conoce sabe: entro, miro y decido quién va a seguir en mi círculo.
Pero entonces… solo di dos pasos