Nos quedamos allí un rato más, firmando algunos papeles, escuchando las recomendaciones de la enfermera… ni siquiera sé bien qué firmé, para ser sincero. Solo quería salir ya de allí con mi hija en brazos. Cuando finalmente nos dieron el alta, Luna acomodó a la bebé en su regazo con ese cuidado de quien carga el mundo. Me quedé solo mirando, medio bobo. Nunca pensé que un día fuera a vivir aquello — salir de un hospital como padre.
Afuera, el sol golpeaba suavemente, ese viento tibio. Luna se g