**LISA MOLINA**
Aún siento las mariposas en mi estómago, los labios y las caricias de Martín en todo mi cuerpo. Aunque no lo quiera aceptar, mi cuerpo aún reacciona a él.
—Dios, ¿ahora qué voy a hacer? —me siento hasta tonta hablando sola, desearía poder hablar con alguien en estos momentos. Como por arte de magia, mi teléfono suena y veo que es Ana.
—Hola, Ana.
—¿Con que estabas con tu esposito? —¿cómo lo supo?
—¿Me estás espiando? —digo en tono de diversión.
—Tengo informantes. —Jumm, ya sé qu