Adriano iba en silencio, el rostro parecía que estuviera conteniéndose para explotar. Chiara no tenía miedo, simplemente había decidido salir. Sabía que había sido algo imprudente y que se había puesto en riesgo, pero la adrenalina seguía viva en su sistema, así que decidió hablar.
—Me encontraba aburrida —dijo sin preocuparse por la reacción del hombre que iba a su lado del elegante automóvil, el convertible; uno de sus escoltas se lo había llevado—, por eso quise salir. Además, necesitaba com