Chiara miraba a Adriano con atención. Se notaba demasiado pensativo después de la plática que había tenido con alguien del norte. Al parecer, sus temores comenzaban a hacerse realidad, pero aún tenía que comprobarlo. No quería precipitarse, y menos frente a ella.
—¿Qué sucede, caro mio? —preguntó ella con voz preocupada. En verdad sentía que algo lo perturbaba—. ¿Es sobre Adalberto?
Ella rodeó con sus brazos los hombros de su esposo, buscando darle un poco de paz.
—Sí… pero me niego a creerlo —