Al día siguiente, Chiara se encontraba renovada. El sueño que había tenido no lo recordaba, lo cual le resultaba completamente extraño. Ella casi siempre recordaba sus sueños, incluso los más alocados o terroríficos, pero este último, por alguna razón, se le escapaba de la memoria. Una sensación extraña le recorría el cuerpo, como si hubiera estado a punto de descubrir algo importante y lo hubiese perdido en el despertar. Le pesaba en el pecho esa ausencia de imágenes, ese vacío que dejaba una