—No sé lo que sucede, no quiero volverte a ver, Adalberto, ya no quiero que seamos amigos, me das miedo —dijo Martina a su amigo.
Chiara despertó con esa última visión: ya no quiero ser tu amiga. Eso fue lo que más le trajo dolor de cabeza en ese momento. ¿Qué había sido? Tenía que hablarlo con el terapeuta. Se levantó de la cama, miró que su esposo se encontraba acostado todavía, respirando tranquilo. Había mantenido en secreto el gemelo, sentía que ese gemelo pertenecía a alguien y que Martin