El rugido del motor de la camioneta blindada se fue apagando hasta convertirse en un zumbido sordo cuando finalmente cruzaron el límite de la propiedad de Noah. No era una mansión de mármol y soberbia como la de los Montenegro; era una estructura de acero, vidrio y madera oculta en la ladera de una montaña escarpada. El diseño parecía nacer de la misma roca, mimetizándose con los pinos y la niebla que bajaba de las cumbres. Era una fortaleza de modernidad y silencio, el lugar donde Noah se conv