La reunión en el Santuario se convocó con una urgencia que no se veía desde los días del enfrentamiento contra el Sindicato en la Patagonia. El aire en la sala de juntas era denso, cargado de una electricidad que hacía erizar la piel. Caleb estaba de pie frente a la pantalla, con los brazos cruzados y el rostro iluminado por la luz azulada de los gráficos que desfilaban en la pared. Las ojeras le marcaban el rostro, y la barba de varios días le daba un aire de náufrago recién rescatado de una t