La noche era un manto negro y denso sobre el océano. Las olas rompían contra el casco del carguero fantasma con un ritmo hipnótico, como si el mar mismo estuviera conteniendo la respiración a la espera de lo que estaba por venir. El barco no figuraba en ningún registro, no tenía bandera, no respondía a ninguna frecuencia. Era una nave del Sindicato de la Sangre, utilizada para transportar armas, dinero y personas que luego desaparecían para siempre. La Red lo había estado rastreando durante mes