Maximiliano
La llevo hasta el final de la galería, justo frente a la gran suite principal que me corresponde a mí. Curiosamente, la puerta de su habitación está situada exactamente frente a la mía, divididas solo por el ancho pasillo de madera noble. Me detengo frente a la madera oscura y le suelto la muñeca.
—Abre la puerta —le ordeno, dándole el paso.
Clara me lanza una mirada cargada de sospecha, pero termina extendiendo la mano y girando el picaporte de bronce. En cuanto la hoja de madera s