88. Menos malo
Clara
Siento que el aire se me congela en los pulmones antes de que el niño pueda pronunciar la palabra que desataría el desastre en esta habitación.
—Sí, Matti —lo interrumpo con brusquedad, dando un paso rápido hacia él para cortarle la frase—. Sí, se parece un poco. Tienes razón.
Noto de inmediato los ojos oscuros de Maximiliano clavados en mí como dos puñales de sospecha. Él es demasiado inteligente; sabe perfectamente a qué se refiere el niño. Sabe que Matti está hablando de la casa de nue