89. Cuanta desconfianza...
Maximiiano
Observo la estructura de la mansión con una fijeza analítica, tratando de asimilar el peso de lo que acabo de hacer. Esta propiedad no ha sido una adquisición acelerada de un momento a otro. En realidad, compré esta maldita fortaleza de piedra en cuanto la junta directiva me notificó que me trasladarían a Chicago para asumir el control de las operaciones principales de la cadena de hoteles.
La adquirí hace ya meses, antes de mi llegada formal. De hecho, viví aquí durante las primeras