72. NO COY A CASARME CONTIGO
Clara
—Porque si me da la puta gana, me echo para atrás en este mismo segundo y nos quedamos exactamente como estamos. Y eso, querida, no te ayuda en absoluto a resolver tus problemas. ¿No es así?
Tengo que morderme la lengua con tanta fuerza que casi saboreo la sangre para no gritarle cuatro verdades en la cara. Me trago el orgullo, sintiendo una oleada de impotencia que me quema por dentro, porque sé perfectamente que el muy maldito tiene toda la razón.
Él tiene la sartén por el mango. Lo ú