71. Nos quedamos como estamos
Clara
Miro de hito en hito a los dos hombres que acaban de cruzar el umbral. Lucas entra primero, con el rostro desencajado y la corbata ligeramente torcida, seguido de cerca por un hombre de mediana edad, de traje gris impecable y maletín de cuero, a quien no he visto en mi puta vida.
Ambos se detienen en seco a los pocos pasos. Sus miradas viajan de forma automática desde mi uniforme azul oscuro y mi mejilla visiblemente hinchada hasta la silueta imponente de Maximiliano.
Están tan perdidos