73. Movimientos ilegales
Clara
—¡No voy a casarme contigo! ¡Estás completamente demente si crees que voy a prestarme para esta locura! —el grito me sale del pecho antes de que pueda detenerlo, rompiendo la densa opresión de la sala.
Doy dos pasos más hacia atrás, sintiendo que el suelo se desvanece bajo mis botas de trabajo. Mis manos tiemblan tanto que tengo que enterrar las uñas en mis palmas para no perder el control por completo.
Lo miro fija, horrorizada, buscando un rastro de duda en sus ojos oscuros, pero solo