Clara
La quietud en este hotel es una sustancia engañosa, una costra delgada que amenaza con romperse bajo el peso de mis propios pasos. Durante todo el día, el aire en los pasillos del Roth Majestic se ha sentido extrañamente denso, estancado.
Es como la calma que precede a la tormenta, ese instante agónico en que el cielo se tiñe de un gris cenizo y el viento se detiene por completo justo antes de que el primer trueno desgarre la atmósfera.
Maximiliano no ha estado en el hotel hoy. Su ausenc