22. ¿Quién demonios los está buscando?
Maximiliano
—Lucas, Berta… salgan un momento —ordeno, y mi propia voz me suena extraña, más grave, dictada por una urgencia que no brota de la lógica, sino de una intuición ciega—. Quiero hablar a solas con ella.
—Max, el niño necesita atención médica inmediata —insiste Lucas, plantándose frente a mí con esa maldita superioridad moral que le da su título—. Esta fiebre no es un juego, no podemos tratar una complicación respiratoria en un cuarto de servicio.
La insistencia de Lucas me raspa los n