— Soy Alexandra Strauss. — Alexandra no sabía como había tenido la agallas para decir el apellido de su esposo.
Helena fijó su mirada en Alexandra con una intensidad que hizo que la piel de la joven se erizara. Sus ojos verdes brillaban con una mezcla de sorpresa y un sutil enojo que no pasó desapercibido para nadie en la carpa.
—Alexandra Strauss… —repitió, dejando que el nombre cayera como un eco cargado de significado—. Interesante —dijo con voz medida, pero cada sílaba llevaba una adverten